El Calmécac
Ciudad de México
Abril 2006
– Bienvenidos chavos al gimnasio El Calmécac, aquí entrenan puros campeones, puros Alfa, y hoy dejarán de ser niñitas para acercarse un poco a ser un Hombre grande. Mi nombre es Prócoro y ustedes me pueden llamar señor. Y pues les informo que ya se viene el concurso de la zona, y de ahí el nacional, entonces como aquí puro campeón en tres filas, a la derecha los que están desde hace seis meses entrenando, izquierda los que ya se han presentado en campeonato y en medio los que son nuevo ingreso, en tres, dos, uno. Haber ¿solo hay un nuevo ingreso?. Tu nombre.
– Nicanor señor.
– Entonces los de la derecha entrenan a partir de las siete de la noche hasta el cierre y los de la izquierda, ya saben mis campeones el entrenamiento será de cuatro a siete. Necesito chavos se pongan pilas ya llevamos tres años ganando así que desde mañana en ese horario y hoy por el momento entrenen libre.
– ¿Y yo señor?
– Tu entrenarías con, mmm, con los de la derecha y ponte fibra mijo que estás muy flaco. Y de la rutina que yo diga tú vas a hacer diez repeticiones más entendido.
– !Si señor!
Así empezaron los entrenamientos intensivos para el campeonato de zona, que Prócoro ya daba por
ganado y así pasó, su verdadero misión estaba en el nacional. Mientras tanto Nicanor no bajaba la guardia, y seguía entrenando, él se esmeraba para poder estar dentro del grupo para la nacional.
– Nicanor ya suelta esas mancuernas y ve a vestidores, tienes 10 minutos antes de que cierren.
– Si señor solo cinco más.
Prócoro empezó a alzar y organizar el resto del gimnasio, y pasó a los vestidores para verificar que ya no había usuarios, en el caso del de hombres sonaba una regadera.
– Ya van a cerrar el Centro comercial.
– Ya voy señor, una disculpa es que quería terminar mi ciclo y me pasé de los diez minutos.
En eso Prócoro entró por el chico y cerró la llave, porque sabía que las puertas cerraban en automático y posiblemente podrían quedar atrapados.
– Nicanor vamos terminas en tu casa, ve rápido por tus cosas antes de que…
En eso sonó como se activaron los seguros de las puertas.
– … De que nos cierren los accesos.
– Perdón entrenador, ¿no puede hablar con el velador?
– Mis cosas se quedaron afuera, entre ellas mi celular, y tu mejor ya vete a poner algo que aquí desnudo ya es lago más incómodo, ten tu toalla. Te espero afuera para ver si acomodamos las bancas y hacemos una cama.
– Voy ya detrás de usted Señor.
– Recuérdame para la otra sacarte a empujones yo mismo cuando ya son diez minutos antes de cierre.
– Una disculpa Señor (con lágrimas en los ojos); es que solamente quiero ser ya parte de los campeones, yo mañana tengo que ir temprano a…
– A donde tengas que ir lo cancelas o mandas mensaje que vas retrasado, aquí van a abrir a las 7:00 de la mañana, mañana no te quiero ver aquí también debes de reposar los músculos si sigues así de desesperado solo te vas a lastimar y la recuperación no es fácil, ¿que no tienes vieja para ir a ver?
– No señor no tengo nada.
– ¿”Cuates”, amigos, carnales? O ¿ir a visitar al abuelo?
– Soy hijo único señor mi padre es de Corea del Sur y mi madre de Chihuahua. Por eso es que familia tampoco. Podría decir que es la primera vez que tengo una plática amistosa Señor.
– Ah bueno dime ya “Coro” así me dicen mis cercanos. ¿Qué edad tienes alma huérfana?
– Tengo 19 pero no soy huérfano.
– Es un decir chico ya relájate vamos a dormir en este catre hasta las siete, con la ropa que tienes seca vamos a hacer las almohadas y con las sudaderas pues nos tapamos, Nicanor los pantalones sería buena idea de almohada.
– Está bien Coro, también me puedes decir Nica, como me llaman en mi casa.
– Perfecto Nica vamos a acostarnos y seguimos platicando hasta que nos gane el sueño.
– Es que ya no tengo sueño es la primera vez que duermo en ropa interior con alguien, ¿Coro qué edad tienes? ¿Eres casado tienes hijos? ¿Estudiaste la Universidad?
– Hey muchas preguntas, de mi edad solo te puedo decir que te la doblo, no tengo esposa ni hijos porque de chico me salió una hernia y me tuvieron que quitar los testículos y creo que eso me acomplejó por eso me puse a alzar fierro como loco y si estudié educación física, y de hecho me la pasé coqueteando con morras y morros pero de ahí no pasa, solo calentarnos.
– ¿Con morros? Pero entonces… si tienes erecciones.
– Claro pero pues no hay de tres un invitado allá abajo y una cicatriz muy fea porque hospital público.
– Oye entonces te gustan los hombres también.
– Mira yo creo que me gusta lo que tenga pulso cardiaco, pero porque siempre pongo una barda y sé que de coqueteos y caricias no pasará.
– Por ejemplo Coro ¿tú me ayudarías a aprender a besar? Es que la gente nunca se me acerca más que para burlarse de mí pero me gusta más chicos pero esos son más crueles por eso también vengo al Calmécac. Y los brazos fuertes si imponen más respeto.
– Ven Nica lo primero es no ponerte nervioso, recuerda que la gente huye de los raros pero la seguridad es lo importante. Somos como dos músculos que lo único que no podremos cargar son nuestros complejos, nuestros miedos.
Y este fue el preciso momento que los dos se besaron y a pesar que Prócoro tenía un poco más de experiencia también estaba temblando un poco.
– Coro cuando fuiste a las regaderas, ¿si alcanzaste a ver todo?
– Vi a un niño mojado que si no se pone sandalias va a pescar un hongo eso es lo que ví.
– Ya entendí porque estás solo. ¿Bueno podemos volver a los besos?
– Los que quieras y si estás "buenote”, no te enojes, ahora recuerda que los besos se acompañan con caricias suaves, en pezones se pone buena la cosa.
Para este momento la excitación había destruido el muro de contención entre los dos, los dos entre las caricias y los besos fueron quitándose los calzoncillos, que era ya lo único que tenían de por medio, los dos se reconocieron su área genital permitiendo que el placer fuera el común denominador.
Nico dejó que Prócoro tomara la batuta y se dejó llevar como en las piezas de baile. Para los dos fue un momento tierno pero a la vez salvaje de dos fuerzas contenidas por mucho tiempo y que no querían ser separadas. Pero lo bueno se acaba.
– No tengo nada para limpiar esto Coro.
– Relájate quieres, están las regaderas vamos tu traías jabón sácalo y que nos seque el viento.
– Bueno así mejor porque no traigo crema ni sandalias por cierto.
– Improvisa Nica, me abrazas subes tus pies en mis pies y vamos a las regaderas.
– O.K., bueno oye y entonces ¿que somos?
– Por ahora dos seres humanos con semen encima, y muy sudados. Tú sabes que somos algo pero por ahora no hay que perder la magia. Ya son las cinco de la mañana en dos horas van a abrir esto y podremos salir.
– No quiero que termine esto, fue una explosión en mi cabeza, todo mi cuerpo.
– Ven solo cierra tus ojos y disfruta el agua, en unas horas vuelvo a hacer tu entrenador…




Me encanta ese coqueteo que si hay en los gimnasios pero termina y todo sigue igual
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