Él la ama
Estaban en el sexto grado del instituto, ahí se conocieron Pablo Deimar y Teca Oma, es un colegio de educación militarizada, la más alta disciplina para un sector de élite. Ambos chicos de 13 años entrando a una carga de responsabilidad tanto físicamente y mental.
El primer día Pablo sentía que era el castigo más grande estar ahí, se le dificultaba tomar la espada mientras corría y los ejercicios cuerpo a cuerpo no tenían buen final. Teca lo trataba de defender cuando podía, que estaba lejos de la mirada de los profesores, y cuando estaban ya en su dormitorio se ponía a entrenar junto a Pablo, para que poco a poco mejorara su condición. Teca ya se había acostumbrado a las debilidades de Pablo, pero él ya había asumido que lo tenía que proteger, en cuanto a las otras materias del tronco común, Pablo era la biblioteca andante, entonces hicieron el equipo perfecto.Los años de escuela pasaron tan rápido que no podían creer que ya estaban a punto de recibir sus primeras órdenes, Pablo no paró de llorar porque sabía que se tenían que separar en caso de la estar en misiones diferentes, y aunque veía como Teca estaba muy emocionado, Pablo optó por quedarse callado toda la ceremonia. Y así fue, les dieron misiones diferentes en lugares muy separados.
Después de veinte años de servicio los llamaron a las oficinas centrales para desempeño de estrategias y planeación, por fin nuestros protagonistas se volvieron a ver.
- ¡Pablo! Estas igual que barbaridad
- ¿Que le pasó a tu cabello negro Teca?, bueno sigues con tus ojos de mapache.
- Yo también te extrañe chiquitín.
- No me digas así, no cuando ya no tenemos 15 años.
- Pero seguirás siendo el chiquitín. Bueno vamos a la nueva oficina y empezamos a trabajar, terminando te invito a comer, ¿te parece? Chiquitín vamos.
- Como ordene don Gigantón.
Teca que ya había avanzado unos pasos se voltea con un sentimiento en el pecho.
- Tenía muchos años que no escuchaba eso.
- Tu empezaste con los sobrenombres de la infancia, pero si te incomoda podemos decir nuestros nombres de pila
- No no me incomoda, es lo que nos hace especiales, nuestra sociedad secreta de Agencia Especial de Rescate para Indefensos.
- No lo puedo creer todavía te acuerdas.
- Nunca lo olvidé chiquitín, pero ahora sí ya vamos a reportarnos antes de que nos regresen al frente.
Pasaron el horario enfocados en sus respectivas tareas, pero Pablo no dejaba de escuchar el latido de su corazón cada que se acercaba Teca, y por fin después de tanto suplicio llegó la salida.
- Entonces chiquitín vamos a cenar y ya verás te va a caer super bien, hasta creo que me la vas a quitar. (Risa nerviosa)
- Que quitarte qué, quién o cómo, ¿yo?
- ¿Traes carro?
- Eh no, bueno lo que pasa es que me estoy quedando en el hotel de enfrente.
- No pues perfecto, vente conmigo y ya está, cancelas el servicio de hotel y ya.
Pablo se sintió de trece años otra vez pero durante el camino, mientras Teca le contaba de como conoció a su esposa, Pablo trataba de forzar una sonrisa, de felicitar de forma forzada a su compañero, porque el creía que era una mascota lo que Teca le iba a presentar. Pero llegó el momento de pasar por su equipaje al hotel, y lo único que quería era llorar y salir corriendo pero Teca no se separaba ni diez centímetros de él, respiraba profundamente y tomó sus maletas.
- ¿Estas bien chiquitín?
- Ya tengo hambre gigantón, soluciona.
- Vamos ya sin paradas, y ya probaras el salmón más exquisito de la región.
Llegaron en poco tiempo, y al entrar a la casa, Pablo soltó un suspiro, ya no tenía como correr.
- Mira amor a quien te traje, aquí está mi chiquitín.
- ¡Hola!, hasta que por fin te conozco, un gusto soy Eztarenka.
- Un placer, todo el día me contaron de Usted, mi nombre es Pablo, el gusto todo mío.
- Háblame de tu, querido estás en tu casa, pasa a instalarte, los tengo que dejar, tengo que trabajar y los veo mañana temprano, chicos se divierten y la cena ya está lista.
- Gracias cariño, nos vemos mañana y yo te preparo el desayuno.
- Bueno ya me voy chicos y los dejo para que recuerden su Agencia Especial de Rescate para Indefensos, que yo también quiero ser integrante, los quiero pórtense bien.
- Ah ¿Ella sabe?
- Eztarenka sabe todo, también es una agente de élite chiquitín, y ya vamos a cenar porque me truena todo mi sistema digestivo.
Pasaron las botellas de vino durante toda la cena y entre recuerdos y nuevas anécdotas se dieron cuenta que sólo tenían tres horas para limpiar todo, preparar el desayuno que fue promesa y dormir un poco, ya en el sillón de la sala los dos, en automático se abrazaron y se acomodaron para dormir un poco.
- Don Gigantón, ¿Tu te acuerdas cuando estábamos en el instituto? Es parecido a este instante.
- Recuerdo en las noches que tú tenías unos ataques de ansiedad o pesadillas y me iba a tu cama, te abrazaba hasta que los dos nos ganaba el sueño. Y al otro día tu como si nada y yo con ojeras como mapache. ¿Sigues con esos ataques?
- Si, pero con vino calmo mis nervios, siempre cargo conmigo mi botella (risa nerviosa)
- Con razón yo me preguntaba de dónde salieron tantas botellas, chiquitín eres un peligro. Oye y a todo esto no te he preguntado, ¿te casaste?
- No como crees.
- ¿Por qué?
En su mente pasaba "por ti estúpido, por esperarte", pero después analizó "el estúpido soy yo, nunca supe si realmente le gustaban los hombres, o por lo menos yo".
- Pues ya ves, no soy tan buen partido yo creo, me ganó la tarde Don Gigantón, todo fue cumplir mi deber, y ese tema lo deje.
- Todavía estás en tiempo Chiquitín, eres un gran partido, ¿Te acuerdas cuando íbamos al río? Todo te daba miedo.
- Si lo recuerdo, cuando me empujabas a la cascada y yo gritaba, pero ahorita lo que me da miedo es que ya va a llegar Eztarenka y los dos aquí, mejor prepara dos termos de café Gigantón porque no vamos a aguantar el turno.
- Listo, vamos a bañarnos.
- ¿Los dos juntos?
- Sería genial, pero por hoy primero tu en lo que preparo el café.
- Como ordene don Gigantón.
Llegó Eztarenka, solo saludo y se fue a dormir, le comentó a Teca que iban a tener un turno rudo, porque había situaciones de Estado que se salieron de control, Pablo y Teca cumplieron con su turno a pesar de lo desvelados que estaban.
El regreso a casa fue en silencio, los dos tenían muchos pensamientos del trabajo y en el caso de Pablo también de la noche anterior. Llegaron y solo se dispusieron a dormir, para el siguiente día y más recuperados salieron al trabajo, pero el silencio continuó en el trayecto, ahora los tres elementos se tenían que presentar con los superiores, la crisis de estado estaba en un punto de caos y la seguridad del estado estaba en amenaza. Eztarenka se sentó a lado de Pablo y Teca se quedó de pie.
Tres horas aproximadamente duro la reunión y los nuevos planes quedaron Eztarenka y Pablo compartirían el turno nocturno y Teca el matutino. Pablo no podía pasarla peor, ahora ella estaría toda la noche en el mismo cubículo y por muy educada que fuera su compañera, no la toleraba, para él, ella es la causa que Teca y él ya no compartirían una cama, o que lo abrazara toda lo noche.
Cuando todos se disponían a retirar entró a la sala el Secretario de Gobernación.
- Tengo entendido que ya les dieron instrucciones, esto lo dejo a su consideración, necesitamos de forma urgente un agente para ir al frente, para cubrir la posición en Oriente, los detalles se le darán en el avión. Quien esté interesado sígame ya está la camioneta afuera.
Pablo se paró sin dudarlo, Teca se aproximó rápidamente y le agarró la mano.- Chiquitín, pero aquí tienes tu casa...
- Tu sabes que aquí no es mi lugar, mil gracias Teca por todo, por todo y de verdad cuida como hasta ahora a Eztarenka, son una hermosa familia, ustedes son la verdadera Agencia Especial de Rescate para Indefensos.
En ese momento Pablo sintió otra mano en el hombro, era Eztarenka.
- Chicos yo voy a esa misión, Teca en diez años que llevamos juntos, nunca te vi sonreír como la tarde que llegaste con Pablo. Ustedes quédense, también no tiene mucho que regresaron.
- Bueno me voy, de verdad Eztarenka gracias, Teca te ama, ustedes se aman, ya aquí tienen su hogar, yo soy un vagabundo, y los quiero a los dos, mil gracias por tantas atenciones, cuídense por favor y Gigantón cuídala.
Pablo los abrazo y a Teca le dio un beso en la mejilla, un apretón de manos y limpio las lágrimas de su rostro con la manga de su blazer.
- Bueno mi Gigantón cara de mapache hasta la otra
- Sonso, hasta la otra. (Teca no podía hablar por el llanto).
- Si van al oriente búsquenme, adiós los quiero.
Y se dispuso a salir del edificio para subir a una camioneta negra que estaba esperándolo.
- ¿Por qué tardo agente?
- Sólo fui al sanitario jefe.
- Bueno sin más aquí en este folder vienen las indicaciones de la misión, espero no tenga seres queridos aquí, porque a lo mejor va pero no regresa.- Si jefe, hay alguien que amo, pero... Bueno no importa, ya no importa.
Después de días de viaje, Pablo llegó a un hangar obscuro donde lo recogerían los aliados, y se soltó un grito tan fuerte y desgarrador que hasta sus compañeros dieron un paso atrás. En silencio se limpió la cara y se cambió de ropa. Mientras se vestía se repetía todo el tiempo:
- No es a mí, él la ama.






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Pablo me rompe el corazón, pero creo que este es un resumen de lo que llaman “migajas de amor “
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