En el diván de Moncho

No siempre tengo la respuesta o la acción correcta ante los problemas. Tengo reacciones impulsivas la mayor parte del tiempo. Llorar, gritar, pegar, ignorar, fumar, tomar, huir, insultar... todo muy humano ¿no creen?.

Pero pasa el tiempo y uno, como dicen aquí en México, le va midiendo el agua a los camotes. Los resultados y las reacciones golpean y uno se da cuenta que se pierde más con la ira y el impulso.

La mente es muy poderosa, por ejemplo yo hago suposiciones y a veces escucho cosas q no pasaron, en serio, o digo cosas sin pensar y no me acuerdo el haberlas dicho. Es un caso para la araña. Lidiar con alguien así no es nada lindo. Pero he cambiado muchas cosas y poco a poco controlo mis emociones. Aunque no del todo, creo que también es sano explotar de vez en cuando.

Terapias, libros, conferencias, sanaciones de todo tipo, películas, etc., no hay nada mejor que tus propias anécdotas para ayudarte, sólo hay que meditar, asimilar y sacarles todo el jugo de la enseñanza, escuchar tu sentido común. Y así sin forzar y sin pelea llega el pensamiento para actuar, llega la idea para iniciar el plan de acción, de la manera más simple.

Corriendo, caminando, paseando, en tu restaurante favorito, en la calma total se acomoda todo e inicia ese proceso de iluminación.

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