Donde no hubo censura y nunca la habrá

La tarde estaba nublada, pero no había señales de lluvia, pareciera que era parte de la escenografía para una obra llena de melancolía. Podria llegar a este bar sin ver por dónde voy, espero no esperar a este condenado, porque la puntualidad no es una virtud en él. Pero el milagro está hecho, ahí está el buen Henry en la barra. Esa chamarra de piel lo hace ver como estrella de cine.


- Bienvenido a su lugar el "Punto y Coma" Señor Oblè, que milagro que nos visita; ¿Le preparo lo de siempre? - Exclamó el efusivo Barman, el buen Paco.
- Aquí andamos Paco, si lo de siempre por favor.
- "Señor Oblè" dice este, primero saluda Iann a tu buen amigo Henry no seas majadero.
- ¡Oh sí! Mi hermano Henry, buenas tardes disculpe mi tardanza, deja que llegue mi trago para poder decir salud.
- La ironía siempre fue tu fuerte.

Henry siempre tiene el poder de trasladarme a la ciudad de la diversión, y este Bar junto con Henry me hacen regresar a esos años, momentos, amores. Pero sé que hay cosas que no podré compartirle a mi amigo, por mi bien y también por él. 


- Aquí están sus bebidas señores, ya saben, si van a fumar les pedimos pasar a la terraza, nuevas políticas.

- Gracias Paco, y ¡salud!; ahora sí Iann esto será un interrogatorio largo, ponte cómodo e inicia la fiesta.

Y la noche fue cayendo, Iann puso al corriente de todas las novedades a su mejor amigo, le contó que lo echaron del trabajo pero que ahora tenía un nuevo negocio de Laboratorio Clínico, que se había separado después de 20 años de casados, que le fue difícil pero sin hijos no fue tan difícil. La noticia que los hizo llorar fue cuando llegaron al tema de una enfermedad crónica, que va avanzando poco a poco en su organismo.

- Bueno ya basta de mi novela, Henry te toca. Me debes de contar todo lo que ha pasado y con lujo de detalle.

- Mi niño no hay nada nuevo, sigo solo, dando clases en la misma escuela, mi esposa doña Matemáticas, la amante descomunal señorita Física, y voy al día como la mayoría. En resumen  y a groso modo, me encierro en números y fórmulas para no sentirme gris, tú si tienes todavía algo más que decirme, ya suéltalo.

Estoy a punto de decirlo, pero necesito un poco más de tiempo, por lo menos tres tragos más para que pueda justificar que estábamos borrachos.


- Henry sé que mi endocrinólogo me va a matar, pero tengo muchas ganas de un cigarrillo.

- Paco cuida los tragos, no mejor, danos otra ronda, vamos a la terraza que mi amigo hoy viene a romper las reglas.

- Mejor aún ya les mando el servicio para allá chicos, se acaba de desocupar una mesa.

- Gracias por la mesa y por lo de "chicos", el mejor cumplido para estos cuarentones.

Dios santo, los tragos y los cigarros pasan rápido y ya no puedo más, lo veo y siento que es una tortura.

- Henry mil gracias por darme la oportunidad de desahogarme.

- Iann para ti lo que sea y lo sabes desde que éramos estudiantes, ¿Hay algo más que quieras está noche? 

- Un beso, un abrazo, un contacto humano que me regrese un poco de lo que me quitaron.

- Amigo nos besamos ahora que estamos borrachos, ven.

Pero este es más que un beso cursi, lo llevé más allá, tomé su cuello y era algo como un proceso faríngeo, no se cuántos minutos pasaron cuando el llanto salió, mi remordimiento se hizo presente.

- Ándale, eso que fue Iann, hace cuánto no besas a alguien, pero, pero  que te pasa. ¿Por qué lloras hermano?


- No te merezco ni el saludo, yo no te he podido decir la verdad, perdóname.

- Me estás asustando. ¿Qué quieres que te perdone?. Haber tranquilo Iann, tu eres muy importante para mí, no quiero que te estés torturando de esa manera.

- Te acordarás de la fiesta de la luna hace más de 10 años, estábamos muy pasados de copas, el calor, no sé, llegamos de milagro al hotel, nos quitamos la ropa todavía jugando un poco, y tú te tiraste a la cama, casi de forma inconsciente. Te baje un poco tu calzoncillo, y te empecé a lamer las nalgas, poco a poco fui perdiendo el miedo, dejé que el instinto animal saliera y entré a tu ano, todo estaba majestuoso, tu piel es como mármol, el sabor, la textura, no pude parar hasta venirme, me fui a mi cama con esa imagen tuya boca abajo. Y lo peor Henry que nunca la borré, por eso mi esposa me dejó, ella sabía que pensaba en otra, pero no era una mujer, eras tú Henry...

- A la que me parió, entonces si fue real, creí en todo este tiempo que fue un sueño muy vívido. Pensé que soñaba con Zeus como en la mitología, me tomó y después buscaría para ponerme en el cosmos, la mancha en mi ropa interior era la prueba que lo disfruté creo.

- Discúlpame por favor Henry.

- Sólo dime, ¿entonces me veías el trasero cuando entrenábamos, o en las duchas, o en el sauna?

- Siempre... Y te pienso en todos los momentos, me siento un depredador sinvergüenza.

- Bueno ya me lo dijiste, no pasa nada, claro no me iré a vivir contigo para ser la Señora Oblè, pero está noche bailemos, yo soy el hombre claro, de consolación podrás agarrarme las nalgas.

- Gracias Henry, la siguiente ronda la pago yo. Amigo me estás agarrando la mano desde hace 10 minutos.

- Creo Iann que tengo derecho a reconocer la mano que me acarició las nalgas, pero bueno por ahora vamos a bailar 

Esa noche tomamos y bailamos como cuando teníamos 18 años, recordamos que cumplimos veinte años de conocernos. Henry como siempre me enseñó que no hay porqué encerrarse en una jaula de amargura, también nos seguimos besando y hasta dormimos juntos en mi departamento, como amigos. Y prefiero eso a vivir con la sensación que acoso a un ser humano lleno de luz.


NOTA DE AUTOR 
Este no es sólo un homenaje a mi gran amigo, sino que va dedicado a todos los que se han enamorado de su mejor amigo.

Comentarios

  1. Me dieron ganas de llorar y no solo recordé uno sino varios amigos, hasta que me encontró otro gran amigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares