El café que me salvó

Tijuana, Baja California.
Esa mañana Sofia no sentía las mismas ganas de abrir la cafetería, el calor era sofocante, pero la verdadera razón por la que tenía la presión en el pecho, era que se cumplían cuatro años del aquel accidente que le había quitado la vida a Carlos. Respiro profundo y su primer pensamiento fue "Carlos estaría a punto de pasar por su café americano sin azúcar", se arregló la falda y se puso su mandil.
Cinco minutos después de abrir entraron las empleadas de cocina, y el primer cliente; el Doctor Javier. "Sofi buenos días, ¿cómo va tu día?, hoy quiero un café americano y sin azúcar, junto con el desayuno cómo lo pediría Carlos". Sofia sólo suspiró y pasó la comanda a una de las chicas. 
"Ya en un momento saldrá tu pedido Javi". El doctor tomó asiento en la barra como últimamente era ya su costumbre y Sofia le acercó el café mientras esperaban la orden y se sentó enfrente. Javier tomó la palabra antes de darle un sorbo a su café, "querida mil gracias por todo tu apoyo durante este tiempo, que Carlos nos dejó"; ella le tomó la mano y se la apretó fuerte, "a él le gustaría vernos juntos apoyándonos en este proceso de despedida".
En ese instante Javier soltó un par de lagrimas, pero con la manga fe su bata se limpió casi en automático, "oye amiga a todo esto nunca me has dicho como se conocieron Carlos y tú, porque eran como hermanos ustedes dos".
"Entonces te traeré más café, ¿tienes tiempo?"; y Javier se acomodó en el banco "yo ya entregué mi turno muñeca, así que dispara".
La mesera le entregó el desayuno, y Sofia empezó; nerviosa miraba a la nada esperando que Javier pusiera un inconveniente para quedarse, pero al ver que el Doctor no le quitaba la mirada, y con un largo y profundo suspiro decidió hablar. "En ese tiempo yo era la mesera, lavaloza, y la que salía por las compras; la dueña y jefa era mi madre, pero como toda joven en una de esas salidas literal para comprar el pan, se me cruzó en el camino un chico, buen mozo y muy caballeroso, se llamaba o se llama a lo mejor, Nuno, y pues yo me deje atrapar por él, Nuno se metió como la humedad, me ayudaba para traer las compras y pues a mi madre no le agradaba, como toda madre ella ya presentía algo, hasta que Nuno poco a poco me empezó a exigir más tiempo, más atención y hasta dinero, se ponia celoso hasta si mi madre me pedía que me quedara atendiendo la cafetería todo el día, y yo estaba idiotizada por él. 
Hasta que se empezó a poner las cosas más violentas, Nuno se metió en negocios malos, apuestas y fraudes y un día llegó muy temprano cosa rara en él, por dinero, pero yo me negué a darle porque a penas estábamos abriendo y le dije que mi madre se lleva las llaves de la caja, que no podía darle nada porque ni propinas tenía. Se puso como loco, y en su euforia me quería golpear, en ese momento entró Carlos le sujetó la mano, le dio un puñetazo por las costillas, y con empujones lo sacó de aquí, con un grito cerró el caso: - Si te veo por aquí te voy a sacar los ojos, por tu bien aléjate de esta muchacha - , entró tranquilo y me dijo que no estaba sola qué en ese momento fuéramos a la policía para denunciar y pedir una patrulla, como mi mamá estaba en la cocina escuchando todos los gritos, me dijo que fuera y que ya no mirara atrás."
Con lágrimas en los ojos Sofia tomó una servilleta y continuó con la narración de ese día, le contó que Carlos no se separó de su lado y lo reconfortante que era tener a alguien que la cuidara. Cuando Carlos la acompañó a la jefatura de policía, en ese momento se presentó "Por cierto yo soy Carlos y soy operador de las bodegas que están a unas calles de tu cafetería, me gusta el americano y sin azúcar, te lo digo porque nos estarémos viendo en futuras ocasiones pequeña y deja a ese patán, por ti, por tu madre, y si quieres hasta por la cafetería pero aléjate".
Durante tres semanas Carlos continuaba con el mismo hábito, pasaba por un café y si tenía tiempo se quedaba a desayunar, pero se habían hecho como hermanos, la madre de Sofia siempre salía a saludarlo con un fuerte abrazo. "Llego el momento que de Nuno ni me preocupaba, nos notificaron que días después de mi denuncia lo habían capturado por otras dos denuncias de delitos contra la salud, pero aunque Nuno no era ya un peligro, yo tenia miedo Javier, estaba embarazada". 
Javier le dio un sorbo grande a su café y preguntó, "¿entonces tienes un hijo?", Sofia con la mirada perdida dijo "lo perdí en el primer trimestre, yo pienso que se arrepintió ese bebé al ver el cáos que eran sus padres, y ahí Carlos estuvo presente y junto con mi madre me estuvieron dando ánimos..." Javier le tomó de la mano y con un apretón le hizo sentir que también la apoyaba. "Sofia que fuerte, fue todo muy rápido" y entonces ella rompió en llanto pero tomó otra servilleta y se limpió las lágrimas. 
"Muy rápido pero así era Carlos, cuando salimos de denunciar a Nuno, me llevó a una asociación que apoyaba a las mujeres y niños en situación de abuso y violencia, me acompañó a las primeras sesiones y le pregunté el porqué sabía de ese lugar fue cuando me confesó qué el había sufrido de abuso pero no me dijo más, después del aborto me pidió que me enfocara en terminar una carrera universitaria y me inscribí en la Universidad Autónoma en la carrera de administración, mi madre estaba muy contenta...
"Espera, espera, espera, ¿Cómo que fue abusado? Carlos nunca me lo comentó". Interrumpió el Doctor con una cara de sorprendido, entonces Sofia le pidió dos vasos de agua a una de las camareras. "Carlos era así Javier, el nunca me dijo los detalles y yo solo le pude dar un abrazo, los dos sentimos que ya no estábamos solos, creo que hay momentos que las palabras sobran, pero si sé Javier que nunca lo vi tan feliz, como cuando estuvo a tu lado", Javier sin querer puso una sonrisa en su rostro, una sonrisa que sólo la hubiera puesto Leonardo Da Vinci, porque se acordó de los días a lado de su amado.
"Esa misma sonrisa es la que tenían ustedes dos, así que doctor ya le conté la historia de como un café me rescato, le paso su cuenta doctor y lo espero mañana, ya mañana será otro café"
El doctor se levantó para darle un abrazo muy fuerte a Sofia, pagó su cuenta y se despidió, se retiró con el pensamiento de Carlos, en lo fuerte que era después de un abuso, y de cuantos secretos más podría haber en su vida, pero antes de subor a su carro miró al cielo, "recuérdame si nos vemos en la siguiente vida me apresure en conocerte mejor Carlos"; y se marchó.

Comentarios

  1. Esta historia es la realidad de muchas mujeres que hasta ahorita siguen en silencio.

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