Después de Gritar, con Ganas ¿de Llorar?
En estos últimos meses mi vida ha dado miles de vueltas, de repente tenía un plan y un objetivo que quite y borré por tomar la decisión, que hasta hace unos momentos pensé que era la más inteligente de mi vida, unir mi vida con mi pareja actual, Empezó toda esta revolución de planes, compras, compromisos, proyectos en pareja. La responsabilidad más grande de compartir espacios, vida, costumbres, en fin; yo me sentía listo para dar este gran paso, pero no sé si el mismo estrés de esta decisión ha hecho más difícil la comunicación.
¿Has sentido que el supuesto momento más feliz de tu vida, se pierde en tus propios fantasmas? Pues es lo que me pasa, cuando pensaba dar el paso más firme de mi vida, salen mis propias inseguridades, veo que toda la relación que por muchos años luche se me va de las manos, pero... por qué si ya decidimos vivir juntos. ¿Señales de la vida? ¿de Dios?, no lo sé, pero ahora hay unas grandes ganas de escapar, o que pase el tiempo rápido y ya estar los dos juntos.
Todo se puede superar cuando haces el compromiso, quiero realmente borrar cada grosería que digo, dejar los gritos y remplazarlos por la respiración profunda y tomar el autocontrol como aliado. Hoy perdí otra vez el control, creo que cuando me siento amenazado, cuando siento que mi ego (problema muy marcado) es herido, lo más fácil, ofender y gritar. Claro que he perdido muchas veces a personas importantes por esta situación, pero la violencia es una adicción, como todas las adicciones, cuesta mucho sanear tu alma y controlar la ira.
He tomado cursos, libros, consejos, pero todavía no puedo, hoy tuve una recaída, con la persona que realmente me importa, sé que va a tener consecuencias, tendré que tomar la responsabilidad con el mismo valor con el que alce mi voz... y ahí sí, habrá mucho por que llorar.
He tomado cursos, libros, consejos, pero todavía no puedo, hoy tuve una recaída, con la persona que realmente me importa, sé que va a tener consecuencias, tendré que tomar la responsabilidad con el mismo valor con el que alce mi voz... y ahí sí, habrá mucho por que llorar.


Comentarios
Publicar un comentario